
La evolución del palto: de árbol nativo a cultivo de exportación
El palto se cultiva en América desde hace más de 7.000 años. Repasamos cómo pasó de ser un fruto silvestre de los pueblos prehispánicos a convertirse en uno de los productos más exportados del Perú.
Un árbol con miles de años de historia
El palto, también llamado aguacate en otros países, es originario de Mesoamérica. Los restos arqueológicos más antiguos del consumo de palta datan de 7.000 años a.C. en cuevas de Coxcatlán, México. Los aztecas y mayas lo llamaban ahuacatl, y lo consideraban un fruto sagrado asociado a la fertilidad.
De los Andes a las haciendas
En el Perú antiguo, los pueblos preincaicos como los Mochica e Inca ya cultivaban paltas. Se han encontrado representaciones de paltas en cerámicas de la cultura Nazca y en huacos Mochica. Los incas la llevaron desde la costa hacia los valles interandinos, donde encontró un clima ideal.
Durante la colonia, los españoles llevaron la palta a Europa y luego al resto del mundo. Pero fue en el siglo XX, con el desarrollo de variedades comerciales como la Hass (descubierta por Rudolph Hass en California en 1926), cuando el cultivo dio un salto cuantitativo.
Perú: del consumo local a la potencia exportadora
Hasta los años 90, en el Perú la palta era casi exclusivamente para consumo interno. Eso cambió radicalmente a partir del 2000, cuando productores de la costa empezaron a exportar a Europa y Estados Unidos.
Hoy el Perú es el segundo exportador mundial de palta Hass, después de México. En el valle de Ayacucho, los suelos profundos y el clima templado permiten producir paltas con excelente calidad — aunque a menor escala que la costa, con la ventaja de un sabor más concentrado por la altura.
El palto hoy en AgroValle Lindo
En el valle trabajamos las variedades modernas (Hass, Lamb Hass, Fuerte) junto a parcelas más tradicionales. La técnica ha cambiado mucho —riego tecnificado, poda controlada, manejo integrado de plagas— pero el respeto por el ciclo natural del árbol sigue siendo el mismo que aprendieron nuestros abuelos.